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Distancia: 27,6 km (Ida y vuelta)
Altitud máxima: 2049 m (Otero)
Altitud mínima: 1118 m
(Plaza de Barbadillo)
Desnivel: 931 m
Pendiente media:
7,7 %
Tiempo estimado:
7 horas (Ida y vuelta)
Salimos
del pueblo siguiendo el camino asfaltado y las indicaciones de Santa Icilia,
junto al río Pedroso. Vamos hasta el final del asfalto y continuamos por el
camino que empieza a ascender pasada una de las presas del río. Llegamos a la
unión de la Vía Verde (claramente distinguible) con el camino y seguimos de
frente pasando una valla de metal, que volveremos a cerrar para impedir que se
escape el ganado. Subimos la cuesta y llegamos al Campo de la Tenada, desde
dónde vemos el mar de robles que cubre el valle de la Umbría con las cumbres de
Gatón al fondo. Seguimos el camino de nuestra izquierda ascendiendo entre los
robles. Pasamos una valla para impedir el paso de vehículos y vemos otro cruce
en una curva. Tomamos el camino de la izquierda, que asciende y entramos en una
dehesa con robles centenarios moldeados por las podas para obtener leña. Una
flecha nos indica el camino de Puente Nueva, pero esta vez continuamos por el
camino, que ya no tiene ningún desvío.

Continuamente
sube entre el inmenso rebollar, con numerosos helechos. A unos 1400m de altitud
hay una campa a nuestra derecha (en verano suele haber colmenas) desde dónde
podemos asomar a la cabecera del valle del Pedroso. Seguimos el camino
continuamente entre robles, asomando en algunos puntos al valle de la Umbría.
Por fin, llegamos a la Campa de Guariste, un amplio rellano a 1530m de altitud.
Después del breve descanso afrontamos unas duras rampas, de nuevo entre robles,
y llegamos a la torre de vigilancia abandonada de Guariste, a 1643m.
Este
es quizás el mejor mirador de Barbadillo y desde él podemos contemplar todas
las cumbres de la sierra, desde el San Millán al Otero, así como todos los
valles que forman el Pedroso, con los bosques de roble, pino y haya, que, en
verano, forman una compacta masa verde. Hacia el este y el sur los grandes
rebollares que cubren el valle de la Umbría, con pequeñas manchas de hayedos.
Más al sur quedan las cumbres de la Sierra de Neila y de los Picos de Urbión y,
en días despejados, el Sistema Central. Merece la pena detenerse a reconocer
las cumbres y los valles.
Bien podríamos
volvernos en este punto al pueblo, pero, para los que aún les queden ganas de
andar, hay que continuar por el camino y pasando un colladito subir al cerro de
Dos Hombres, cubierto de pastizal. Desde aquí a la vista anterior se suma la
cabecera del Valcavado, con uno de los mayores hayedos de la Demanda cubriendo
la umbría del valle. Continuamos la marcha por el camino dejando a la izquierda
el Hayedo de Valnegro, con algunas hayas sobrepasando la cota de 1650m.
Llegamos después a una valla que cruza el camino y, en este punto, debemos
abandonar el camino y subir entre el matorral a la loma culminante. Seguimos un
poco la valla por la loma y, siempre por lo más alto, entre el Pinar del
Cuervo, a la derecha, y la zona de la Majada de Tinadillos, a la izquierda. El
bosque no llega tan arriba y avanzamos entre matorrales y pequeñas áreas de
pastizal dónde aún habita la perdiz pardilla.
Hay que
avanzar por la loma entre una zona bastante llana y desde dónde vemos la cuenca
del río de la Magdalena y de los Aheditos y, antes de empezar una rampa más
dura, tenemos que fijarnos en las marcas amarillas y blancas a nuestra
izquierda, dónde sale una vereda que va por el borde del hayedo, en el límite
de términos de Barbadillo y Canales (Burgos y La Rioja). Una vez cogida la
vereda no tiene pérdida y avanza por el borde superior del hayedo, unas veces
dentro de él y otras por encima. En otoño el colorido es espectacular, ya que a
los tonos amarillos y rojizos de las hayas, se une el rojo intenso del serbal
de los cazadores, abundante por aquí, y el verde del acebo. Hay que seguir la
vereda durante unos 2 kilómetros, con unas buenas vistas del pico Otero y de
los hayedos del valle. Por fin, la vereda asciende entre el matorral y nos deja
en la Cruz de la Demanda, dónde acaba el asfalto de la carretera que sube de
Ezcaray y Posadas.
Desde este
punto asomamos ahora al valle del río Oja, con las curvas de la carretera entre
el pinar en primer término y la cumbre del San Lorenzo (2271), la cota más alta
de la Sierra de la Demanda y de La Rioja, presidiendo todo el paisaje, en el
que también destacan los grandes hayedos del nacimiento del río. Al oeste nos
queda de nuevo la cabecera del Pedroso y las cumbres de Barbadillo, con el San
Millán como punto culminante. Una ancha pista avanza por las cumbres y nosotros
la seguimos hacia el norte, siempre atendiendo a las indicaciones de pintura.
En los bordes del camino podemos encontrar numerosas matas de anavias, que nos
ofrecen su fruto en los meses de verano. A un kilómetro, las indicaciones nos
indican que sigamos una senda que sale a la izquierda, pero podemos continuar
por la pista hasta la cota de 2000m, dónde el camino se desvía a la derecha, y,
abandonando el camino, subir la última rampa que nos deja en los 2049m de la
cumbre del Otero.
La vista desde
aquí abarca la práctica totalidad de cumbres de la Sierra de la Demanda,
destacando el San Millán y el San Lorenzo, así como la Sierra de Neila, los
Picos de Urbión y, al norte, la Cordillera Cantábrica, los Montes Vascos y las
sierras navarras. Conviene asomarse con cuidado hacia el noroeste para ver
bastante más abajo la laguna glaciar del Pozo Negro. Si aún nos quedan fuerzas
podemos descender hasta ella, pero no lo haremos directamente, debido a que hay
un fuerte desnivel y algunos roquedos que hacen muy peligroso el descenso. Hay
que volver sobre nuestros pasos y luego seguir la línea de cumbres hacia el
oeste, en el límite de términos de Barbadillo y Fresneda y, por tanto, de la
cuenca del Duero y del Ebro. Pasado un tramo de descenso más claro llegamos a
otro más llano dónde enlazamos con la senda que venía de la pista (la que está
señalizada). Debajo vemos el Pozo Negro. Hay que seguir hasta la loma que
separa los valles de Pozo Negro y el contiguo de Tabarlaza. Por allí va una
vereda que, descendiendo
pronunciadamente entre un denso anavial, nos deja en la laguna glaciar,
de intenso color verdoso cuando la nieve o el hielo no la cubren. Para volver
subiremos de nuevo por la senda de bajada y una vez en las cumbres podemos
volver sobre nuestros pasos hacia La Cruz y Guariste o bien, en lazar por la
línea de cumbres con la ruta que asciende al Torruco Zarzabala, para descender
a Casa la Sierra.
En bicicleta
únicamente se puede llegar hasta algo más allá de los Dos Hombres, pero hay que
tener en cuenta que la subida en bici es muy dura y continua. Desde La Fábrica
a Guariste hay 4,6 km al 11,3% de media y prácticamente sin descansos. Las
últimas rampas hasta Guariste se acercan al 20%.
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