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Actualmente sólo existen dos
rebaños de ovejas, y dos vacadas en
Barbadillo. Son cerca de 200 vacas, 800 ovejas y unas pocas cabras, pero de una
gran calidad. Estos ganaderos están agrupados en la Asociación de Productores y
Comerciantes de Carne de Vacuno de la Sierra de la Demanda, con el objetivo
conseguir la denominación de calidad “Carne de Vacuno de la Sierra de la
Demanda”.
Esa etiqueta de calidad, que
está en sus tramites finales, va a facilitar que esta excelente carne pueda
ser disfrutada por los consumidores.
Sin embargo,
antiguamente la ganadería, especialmente la lanar marcaba la vida del pueblo.
La trashumancia tuvo gran importancia durante muchos siglos. Los pastos de
montaña de la sierra, denominados agostaderos (porqué era en verano cuando se
pastaban), eran antaño mucho más extensos y soportaban una intensa carga
ganadera. Así, en zonas altas aparecen distintas majadas, lugares dónde
pastaban las ovejas en los meses de verano y dónde vivían los pastores, sin
bajar al pueblo durante muchos días. En Barbadillo existen varias majadas, hoy
en total desuso. Así, nos encontramos la Majada de Campillos, la Majada de
Mataovejas, la Majada de Capas, la Majada de Chiribáñez, Majada la Graniza,
Majada de Matalmoro, Majada la Peña, Majada la Pizarra o la Majada de las
Rozas.
Llegando el
invierno los pastores se marchaban con las ovejas a las dehesas del sur de
Badajoz a través de la Cañada Real Segoviana, que atraviesa una pequeña parte
del municipio, procedente de Monterrubio de la Demanda y Canales de la Sierra
camino de Vallejimeno y Extremadura. En el siglo XX la trashumancia se fue
perdiendo, pero sí eran habituales los movimientos del ganado a las zonas más
altas de la sierra, quedándose los pastores muchas noches a dormir al raso con
las ovejas.
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